Patagonie, Terre de Feu en françaisLos balleneros franceses a principio del siglo 19


from Les Derniers baleiniers français, de Louis Lacroix, capitaine au long cours,
ed. Aux Portes du Large, 1947


  A principio del siglo 19, fue el desarrollo de los balleneros franceses, particularmente desde el puerto de Nantes, principalmente desde el puerto de Nantes, muy incitados por una disposición real del 14 febrero de 1819 (y otra del 7 de diciembre de 1829), reconociendo el interés para Francia de esa actividad, dando ayudas a esos botes de pesca.
El objetivo de esas expediciones era la caza de las ballenas en pleno mar (el mar del Sur) como la caza de las focas y los elefantes de mar en las cuestas de Patagonia, Tierra del Fuego, Malvinas y todas islas entre las Kergelen y Nueva Zelandia.
Ya por el fin del siglo 18, los ingleses y los norteamericanos habían averiguado las posibilidades de esa caza en el sur (en 1783, el ballenero ingles Emilie había cazado con éxito en las cuestas oeste de Chile), porque las ballenas se habían vuelto escasas en el Atlántico norte y ártica. Las primeras expediciones -en realidad- ya habían empezado en el Atlántico sur por el fin del siglo 17, con el capitán Cook que había señalado numerosos cetáceos y mamíferos de mar en esas zonas q había recorrido. Pero fue sobre todo por la primera mitad del siglo 19 que los balleneros se acostumbraron a navegar por esas zonas.
Por ejemplo, el ballenero Ocean II, del capitán Thimothée Gardner, y armador Thomas Dobrée, de Nantes, estaba el 7 de noviembre de 1824 en la entrada del estrecho de Magallanes.
El capitán Lacroix , en su libro, hace el censo de 146 naves balleneros en actividad entre los años 1817 y 1867. La mayoría de esos naves navegaban en esas zonas de las Malvinas, Patagonia, cuestas chilenas y Pacifico sur; mientras en esa misma época (año 1849), 596 naves balleneros bajo bandera de Estados Unidos navegaban por todas las mares del globo.
En aquella época, el estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego, cuestas chilenas, islas Malvinas fueron recorridas meticulosamente.


1843- En setiembre de 1843, el Fleurus, del capitán Blanchard, hacía comercio con los indios en la bahia Posesión: pieles de guanacos, de ciervos, de zorros.

"Entre los indios había una vieja que tenia cierta autoridad, se llamaba María. María pretendía tener cien años de edad y estaba de una suciedad repelente, desprendiendo una olor insoportable, queriendo abrazar a todos y buscando tabaco en los bolsillos de todos.
El 13 de octubre, el Fleurus visito la bahía Providencia "sin tener nada en especial para señalar, y luego una bahía desconocida, donde encontraron una nave embarrancada y medio quemada, el Abdingham. Su cargamento era de botellas vacías y de carbón. Blanchard se llevo de ahí su provisión y además embarco una pesada ancla.
Del 17 al 27 de octubre, siempre pésimo tiempo, a veces fondeado, a veces sin velas, la nave se expuso a graves peligros.
El 28 de octubre, por un tiempo de apariencia pésima, fondeado en la bahía Providencia.
El 2 de noviembre, en una ráfaga mas violenta, las anclas siendo sucesivamente rotas, el Fleurus tocó un banco de rocas donde la tripulación tuvo que abandonarlo, con dos metros de agua en la cala, eso a las 6 de la noche."


Por el fin del siglo 20, esas cazas cesaron paulatinamente, no solo por la rarefacción de la caza, sino por la falta de interés del mercado europeo para esa aceite.


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